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Casos (VII): Un pederasta a una menor de 13 años, “Si me mandas un vídeo desnuda, te pago juegos de la Nintendo Wii”

 

Hay más de 50 casos en España y la Policía Nacional alerta del aumento de menores que graban vídeos "de contenido sexual explícito" para las redes sociales.

Leemos en El Periódico que la niña estaba frustrada porque no podía comprar herramientas nuevas para seguir jugando a la Nintendo Wii y el Fortnite, sus favoritos. En internet, un hombre se ofreció a pagárselas. El problema es que, a cambio, la chica debía enviarle un vídeo "de contenido sexual explícito", según la investigación del Grupo de Protección al Menor de la Policía Nacional. "Si me mandas un vídeo desnuda, te pago yo los juegos", le propuso el desconocido.

En el caso que nos ocupa, el pederasta le pidió los vídeos y la menor, de apenas 13 años, lo hizo. Tras ello, el pederasta envió a su correo electrónico una tarjeta prepago con la que poder comprar herramientas para jugar a sus videojuegos favoritos… parece ser que no tenía bastante con eso, la imagen que le envió a la víctoma tenía el código de barras borrado y, para poder usarla, el pedófilo le exigía a la niña más imágenes desnuda: "cuando me las mandes, te envío la tarjeta entera". Y así fue.

Según David Reguero, oficial del Grupo 3 de Protección al Menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y artífice de la operación Liberi (niño, en latín) contra la difusión de material sexual infantil producido por los menores en las redes, estamos ante "el primer caso en España en el que un pedófilo ha usado los vídeojuegos como cebo".

Existen otros casos según El Periódico, como el de una niña de 10 años en Barcelona amenazada por Instagram con un explícito mensaje: "Si no me mandas una foto desnuda, haré daño a tus padres". La menor, asustada, cedió, envió la imagen sexual y empezó a sufrir presiones y chantajes. "Una vez que mandan la primera imagen suya desnudas, ya están atrapadas -añade el oficial Reguero- por adultos que están a la caza de nuevas víctimas. Con una foto, ya les dicen: si no me mandas más, se la mandaré a tu familia, a tus amigos, a tu colegio"... Así le ocurrió a la cría de Barcelona. Asfixiada por la presión de ese desconocido ("mándame más fotos o todo el mundo sabrá lo que haces") que la asaltó en Instagram, avergonzada y con miedo a contar su historia, comenzó a estar triste, tuvo un considerable bajón en los estudios. Su madre incluso pensó que había enfermado y la llevó al médico.

El caso de la niña catalana es uno de los 20 en esa comunidad autónoma y de los 140 en toda España que está investigando la Policía Nacional. Cada semana encuentran tres nuevos vídeos fabricados y producidos por menores españoles. "Un 40 por ciento de esos casos son vídeos que protagonizan menores, la mayoría de las veces, niñas entre diez y trece años, que llamamos sexualizados. Son muy explícitos, utilizando objetos, imitando conductas sexuales propias de adultos", explica el oficial Reguero. El propio policía admite que "no sabemos con certeza dónde aprenden las niñas esas posturas, posiblemente han visto imágenes pornográficas en sus teléfonos móviles".

Leer la noticia original en El Periódico